El espacio ha tenido lugar en la Universitat Jaume I (UJI), de Castellón de la Plana (España), bajo el lema ‘Universidades para un futuro compartido: innovación, sostenibilidad y cooperación académica’.

Dr. Francisco David Mejía Rodríguez, rector de UNIR en México, ha destacado al participar esta semana en la ‘II Cumbre México España de Rectoras y Rectores’. Este encuentro ha sido organizado por la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de México (ANUIES), junto con la Universitat Jaume I (UJI), de Castellón de la Plana.
El espacio ha tenido lugar en el campus de esta institución de educación superior valenciana, el pasado lunes 20 y martes 21, bajo el lema ‘Universidades para un futuro compartido: innovación, sostenibilidad y cooperación académica’.
Francisco David Mejía ha integrado una delegación compuesta por más de un centenar de representantes de instituciones de educación superior de ambos países, entre los que destacan 38 rectoras y rectores europeos y latinoamericanos. La cumbre da continuidad al trabajo iniciado hace dos años en Ciudad de México, con el objetivo de reforzar los vínculos entre ambos sistemas universitarios, impulsar la internacionalización y contribuir al fortalecimiento del espacio iberoamericano del conocimiento.
Compromiso Social y Agenda 2030
En la jornada inaugural, el rector de UNIR en México ha moderado la mesa “Compromiso Social y Agenda 2030”, celebrada en el salón de actos del edificio de posgrado de la UJI. En ese panel han participado Claudia Susana Gómez López, rectora de la Universidad mexicana de Guanajuato; Teresa Jesús Alcocer y Gazca, rectora de la Universidad de Oriente; Pedro Mercado Pacheco, rector de la Universidad de Granada; Jaume Carot Giner, rector de la Universitat de les Illes Balears; además de autoridades de la CRUE y de ANUIES.

El rector de UNIR en México, durante el encuentro.
En el foro, el rector de UNIR en México ha destacado: “Se habla mucho de la universidad como motor de movilidad social, pero en la práctica, el acceso sigue estando marcado por la desigualdad de origen. ¿Cómo evitar que nuestras instituciones se conviertan en ‘burbujas de privilegio’ y pasen a ser verdaderos laboratorios de equidad que transformen el entorno social más allá de sus campus?”.
Durante una de sus intervenciones, ha manifestado: “Hoy, la educación superior se enfrenta a una encrucijada ética: ¿Es suficiente con graduar profesionales técnicos, o es imperativo formar ciudadanos comprometidos con la democracia y los derechos humanos? ¿Cómo puede la universidad ser un motor real de equidad en regiones donde la brecha social parece ensancharse? Y, ante la emergencia climática, ¿qué tan coherente es nuestra academia con la sostenibilidad ambiental que predicamos en las aulas?”
Uno de objetivos principales del encuentro ha sido impulsar la internacionalización y contribuir al fortalecimiento del espacio iberoamericano del conocimiento. Actualmente, el sistema universitario español cuenta con más de 150.000 estudiantes internacionales, con un crecimiento significativo del alumnado de posgrado procedente de Latinoamérica, mientras que el 46% de la producción científica se desarrolla en colaboración internacional.
Durante las dos jornadas se han celebrado diversas sesiones de trabajo centradas en temas de interés común, como la transformación de la educación superior; la ciencia, la tecnología y la innovación; la movilidad académica y las redes de cooperación; el compromiso social y la Agenda 2030; así como la gobernanza universitaria y las alianzas estratégicas.
La cumbre se ha planteado como un espacio estratégico de diálogo, reflexión y proyección conjunta entre universidades de ambos países, con el propósito de fortalecer la cooperación académica, científica y cultural. En esta edición se ha puesto especial énfasis en la creación e implementación de Cátedras Binacionales México–España, concebidas como instrumentos sostenibles de colaboración interinstitucional, investigación conjunta y formación de talento en áreas prioritarias para el desarrollo.
Estas cátedras funcionarán como plataformas de vinculación estructural orientadas a promover proyectos de investigación compartida, la movilidad académica y la generación de conocimiento en ámbitos clave como la innovación educativa, la transición digital, la ciencia abierta, la sostenibilidad, la equidad de género y la cultura de paz. La cumbre concluirá con la presentación de una declaración conjunta.

Una vista general del auditorio donde se ha celebrado la cumbre.
En un contexto global marcado por profundas desigualdades sociales, desafíos ambientales y tensiones en los sistemas democráticos, las instituciones de educación superior están llamadas a desempeñar un papel activo como agentes de transformación social. Su responsabilidad trasciende la generación de conocimiento, al contribuir de manera directa a la construcción de sociedades más justas, inclusivas y sostenibles.
Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible
En la mesa moderada por el rector de UNIR en México, se ha abordado la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que ofrece un marco común para orientar las acciones de las universidades hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promoviendo la integración de principios como la equidad, la inclusión, la sostenibilidad ambiental y el respeto a los derechos humanos en sus funciones sustantivas.
En este contexto, los ponentes han coincidido en que la cooperación entre México y España abre oportunidades para compartir experiencias, fortalecer capacidades institucionales y promover iniciativas conjuntas que impulsen el compromiso social de las universidades.

Imagen de la jornada inaugural del encuentro.
Los participantes han reflexionado sobre el papel de la educación superior como motor de inclusión, equidad y desarrollo sostenible, así como de identificar estrategias para fortalecer su contribución a los retos globales y locales.
Entre otros aspectos, han debatido sobre el papel de la educación superior como motor de inclusión, equidad y desarrollo sostenible, y reflexionar sobre la responsabilidad de las universidades ante retos de la democracia, los derechos humanos y la sostenibilidad ambiental.
Algunos de los ejes temáticos tratados han sido:
- Universidad y desarrollo sostenible (integración de los ODS en la docencia, la investigación y la extensión universitaria).
- Equidad, inclusión y cohesión social (políticas y programas para garantizar el acceso, la permanencia y el éxito académico de grupos en situación de vulnerabilidad).
- Responsabilidad social universitaria (vinculación con comunidades, impacto social del conocimiento y compromiso con el entorno).
- Derechos humanos y cultura de paz (el papel de las universidades en la promoción de valores democráticos, ciudadanía global y convivencia pacífica).
- Cooperación internacional para el desarrollo (alianzas estratégicas y proyectos conjuntos orientados al cumplimiento de la Agenda 2030).
Conclusiones en la jornada de cierre
La II Cumbre de Rectoras y Rectores México–España, ha concluido este martes con la aprobación de una declaración conjunta que consolida este foro como espacio estratégico de cooperación académica y proyecta una agenda compartida con impacto en el ámbito iberoamericano. El documento, leído por el vicepresidente de CRUE y rector de la Universidad de Murcia, José Luján, y por Luis Alberto Fierro, coordinador general de Fortalecimiento Académico e Institucional de ANUIES, reafirma el papel de las universidades como actores clave para el desarrollo sostenible, la cohesión social y el progreso económico.
La declaración establece una hoja de ruta ambiciosa estructurada en torno a ejes estratégicos. En el ámbito de la educación superior, apuesta por acelerar la innovación pedagógica, la digitalización de la enseñanza, la internacionalización curricular y el desarrollo de programas conjuntos. En ciencia, tecnología e innovación, impulsa agendas compartidas de investigación orientadas a la resolución de retos globales y una mayor colaboración entre universidades, centros de investigación y tejido productivo. Asimismo, refuerza la movilidad académica -física, virtual e intersectorial-, el desarrollo de titulaciones conjuntas y la simplificación del reconocimiento académico para avanzar hacia un espacio universitario común.




