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Septiembre: el mes más mexicano

Dicen que recordar es vivir… El ser humano suele celebrar y conmemorar innumerables acontecimientos. Los festejos y las efemérides son atemporales y multiculturales. En ocasiones, reducen fronteras y rompen barreras. En otras tantas, actúan como reforzadores de códigos y costumbres muy marcadas. A veces, solo aceptan a ciertas personas con idéntica idiosincrasia y características.

Cada cultura y país posee sus propios ritos y festividades que le dotan de identidad y pertenencia. México no es la excepción, por supuesto: tiene sus propios festejos y conmemoraciones. Algunas son míticas y antiguas, como la celebración de Día de Muertos en noviembre. Otras, más recientes en el tiempo, como el Día de la Familia.

Septiembre concentra varias de esas fechas tan importantes para los mexicanos. Evoca gran parte de nuestra historia. El pasado nos narra el origen, desarrollo e, incluso el tramo más reciente de México como nación independiente.

Aquí se le conoce como el mes patrio, debido a la cantidad de acontecimientos históricos que tuvieron lugar en el noveno mes del año, en determinada época y circunstancias. Sin esos hechos históricos (y las celebraciones posteriores) en septiembre, nuestra historia no podría entenderse ni concebirse.

Por citar algunos ejemplos, celebramos el inicio y el fin de nuestra lucha de independencia. Ese acontecimiento histórico duró once años y diecisiete días… de septiembre a septiembre. También se celebra en estos días uno de los episodios patrios más heroicos: la defensa del Castillo de Chapultepec. Sucedió el 13 de septiembre de 1847.

Si seguimos avanzando en la historia mexicana observamos que, otra vez en septiembre, pero de 1860, ocurrió un episodio trascendente. Si bien no es conocido por muchos, resultó clave para que el país transitara hacia su consolidación como una república laica.

El presidente Benito Juárez proclamó las Leyes de Reforma, tras una cruenta guerra civil entre conservadores y liberales, que duró tres años. Otro hecho no menos importante aconteció el onomástico de uno de los presidentes más célebres, polémicos y conocidos que nuestro país ha tenido: Porfirio Díaz.

Asimismo, este mes volvió a cobrar enorme relevancia en el calendario de nuestra nación por una catástrofe imborrable. En el último cuarto del siglo XX, un 19 de septiembre, la Ciudad de México se cimbró a las 7.17 horas.  Los habitantes de la capital de nuestro país padecieron uno de los mayores desastres naturales que se recuerden. Treinta y dos años después (pero a las 13.14 horas) otro terremoto también castigó a la Ciudad de México, siempre en el mismo mes.

Por último…septiembre es el mes del testamento y donde se rinden los informes de gobierno del ejecutivo federal.

México es un país lleno de claroscuros. Dentro de su historia plagada de matices encontramos una gran lista de episodios inverosímiles, vergonzosos -e incluso hasta ridículos-. Muchos nos han dejado dolorosas lecciones, que también a su vez muy valiosas. Del otro lado de la moneda encontramos pasajes ilustrados por el coraje de su gente, situaciones positivamente increíbles y pruebas de resiliencia social que no lo hacen ni bueno ni malo. Muchos de ellos, a pesar de no haber sido citados en estas líneas, también sucedieron en algún septiembre de nuestra historia.

No es un mes ni bueno ni malo. Tan solo sucede a agosto y antecede a octubre. Eso sí, es especial y diferente: por un lado, invita a la reflexión. Por el otro, es sinónimo de festejo. Anima a tomar tequila, ondear la bandera y gritar ¡Viva México! Y, también, a guardar minutos de silencio por nuestras víctimas, y a escuchar y criticar los informes presidenciales. Por todo ello, bien puede afirmarse que septiembre es el mes más “mexicano”.

Desde UNIR México les deseamos ¡felices fiestas patrias! y nos solidarizamos con las víctimas del 19 de septiembre.